| El ya recuerdo del héroe Abad |
| Palco vip - En el aire |
| Viernes, 01 de Junio de 2012 19:32 |
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El ultrafondista navarro abandona el reto de las mil maratones que se había propuesto tras no encontrar un medio de financiación. El tafallés intentó encontrar patrocinador hasta última hora pero el dinero se llevó la ilusión del navarro. Ricky para sus piernas pero su mente sigue volando. La leyenda prosigue su camino en los pies del 'ironman' navarro. Dinero. Fea palabra. Lo domina y lo llena todo. Deforma valores y transige valores. No perdona y no espera. Es capaz de todo si lo tienes y destructor también de todo si lo careces. Y así fue la leyenda de un héroe de asfalto y sonrisa perenne. De vívida mirada y corazón enorme que puso en sus piernas su forma de vivir. La leyenda tiene nombre, Ricardo, apellido, Abad, apodo, Ricky y lugar idílico de escenario, Tafalla, que insuflaba ánimos a un trabajador del asfalto y la esperanza Pero a veces los sueños lo marcan las cifras. La vida sube, el riesgo sube y el dinero no llega. Abad conocía la dificultad de su proyecto y por eso se dejó su alma en demostrar que correr nunca fue de cobardes. Los cobardes fueron los que no le apoyaron en su empinada carrera de éxito y superación. Lo pospuso, siguió corriendo como alma que expía su incompresión a la falta de apoyos de una sociedad que valora, lo justo, el sudor ajeno. Esto va más de alabar de verdad a cuatro y dar una palmada de limitado ánimo a aquel que necesita más que oxígeno para llevar a cabo su empresa. Ricky ahora descansa. La leyenda ya estaba escrita. El 1 de octubre de 2011, Ricardo se colaba en ese libro que solo abre sus páginas a mastodontes de las cifras y ponía en 366 las maratones consecutivas en un Guiness que le había prometido otro párrafo pronto. No es la edad si algunos piensan eso. Abad tiene 41 años que se dividen entre dos si es de espíritu inquebrantable se refiere. Cuelga las zapatillas en el armario pero no las cierra la puerta, las cita para otra fecha en la que el dinero sirva para llenar las carreteras de héroes que se comen el asfalto con fuerza y corazón. Hasta entonces, la leyenda que palpita por Tafalla sigue respirando y esperando que la vida, como si de un banco en ruinas se tratase, le restituya todos los pagos que le debe. Twitter: @sergiopascual Comentarios (0)
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