mi, 19 jun

Ultima actualización:09:50:29 AM GMT

Antagonismo
Palco vip - La libreta del utillero
Sábado, 07 de Abril de 2012 13:49

schalke-raul

Solemos ser tan esclavos de nuestras palabras como de nuestros silencios. A muchos periodistas nos ocurre: nos olvidamos de esta máxima, nos pasamos la vida largando por esta boquita y cuando tiramos de hemeroteca… nos sacan los colores y se nos caen los palos del sombrajo. Pues no quiero que me pase a mí, ya me perdonarán. Aunque algún avispado pueda tacharme de oportunista, este culé de pro se reafirma en sus convicciones raulistas.

Raúl y MuniaínRaúl, vuelve. Después de la visita del Schalke 04 a San Mamés, al comprobar la acogida de la grada al otrora odiado capitán merengue, entiendo que la marca que Raúl González Blanco ha dejado en nuestro fútbol es más profunda de lo que muchos creen. Odiado, temido, admirado, vilipendiado… y siempre en su sitio. Jamás una palabra más alta que otra, nunca una polémica, únicamente trabajo, responsabilidad, familia y conciencia de su propio significado para un club. Y lejos de casa, en el ocaso de una carrera brillantísima, de nuevo la búsqueda de un lugar en el once titular, nuevamente… el carisma. Otra vez la capitanía. Otra vez el gol. Y siempre el mismo gesto de serenidad, de saber que la única salida posible es la profesionalidad. Por fortuna, muchos le rendimos la pleitesía debida hace mucho – en mi caso tengo pruebas escritas – y el paso del tiempo nos da la razón. Raúl es único. Un ejemplo para todos.

Después de leer un espléndido artículo en el diario El Mundo de Orfeo Suárez repaso algunos datos sorprendentes de la trayectoria del gran capitán. Por encima de los demás me llama la atención uno en particular: ni una tarjeta roja en 18 años de carrera profesional. Inevitablemente vuelvo la vista al actual banquillo del Real Madrid, a los gritones paladines del mourinhismo más recalcitrante y me dan escalofríos. De nuevo, recuerdo la acogida del gran capitán en La Catedral, el abrazo sincero de cada uno de sus contrincantes en la pasada eliminatoria de la Europa League, la breve charla con Muniain al terminar el partido – que destilaba afecto y admiración mutua –, la comparo con la “lista de éxitos” del Special One y no puedo más que lamentar el altísimo precio que pagará el madridismo por el Campeonato Nacional de Liga y puede que por la Champions Legue de esta temporada. Raúl no necesita al madridismo. Pero el madridismo le necesita a él. Como siempre.

Patapum pa’rriba. Por si no tuviéramos suficiente con las astracanadas del lusitano más irreverente de los banquillos, regresa otro matón de la banda y las ruedas de prensa. En otro registro, es cierto. Más racial, más typical spanish, igual de zafio y fuera de lugar, pero fiel a su estilo a pesar de todo. Cuando creíamos que las salidas de pata de banco de Javier Clemente eran cosa del pasado, regresa por sus fueros de la única forma que parece dominar. El insulto, la punzada de hiel en la palabra, el verbo envenenado que no hace otra cosa que envilecerle y convencernos a muchos de que su forma de ser, su forma de entender el fútbol – ambas relacionadas, me parece – son tan demodés y caducas que habría sido mejor que explotase sus hipotéticas virtudes lejos de España. Que estaba mejor donde estaba. Lejos. Aún me cuesta entender cómo dos personajes tan antagónicos como Raúl y Clemente han podido coincidir en el mismo espacio, sin que el Universo implosionase o sin que alguno de los dos terminara por partirle la cara al otro, literalmente.

Podrán explicármelo mil veces, podrán argumentarlo como quieran, pero a servidor no lo terminarán convenciendo de que el cambio de Clemente por Preciado ha sido una buena decisión para el Sporting de Gijón. Es verdad que lo que importa es el resultado, la permanencia, salvar las cuentas… En esa batalla, el resultar más o menos simpático a los demás no es un arma válida. No puede usarse contra la adversidad, pero ayuda. Que los directivos del Sporting le pregunten a Raúl, que no ha torcido el gesto ni en los peores momentos. Y así le va (de bien).

Nuestro fútbol no necesita de Mourinhos y Clementes. Necesita de Raúles y Guardiolas, sea éste último caso fruto de un calculado, exagerado y falso personaje o no, cosa que dudo. No todo es virtuosismo técnico, no hace falta ser Messi o Pelé para hacerse un sitio en la historia del deporte. Con menos habilidad pero más señorío también se puede marcar la diferencia. Con profesionalidad y saber estar puede uno ganarse el respeto de los demás. Algo que uno puede llevar siempre encima y que vale muchísimo más que cualquier cláusula contractual que nos llene la cartera de millones.

Written by :
César Brito
 
Antagonismo
Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
corto | largo

busy