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El martirio del "Santo"
Palco vip - La libreta del utillero
Domingo, 21 de Agosto de 2011 17:45

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Anaïs Nin aseguró que "no vemos las cosas como son, vemos las cosas como somos". Estoy de acuerdo. Quizás por eso Mourinho actúa como lo hace, porque mira en torno y ve un mundo acorde con su egolatría, donde solo existe él, quien está con él y sus enemigos. Y por eso Iker Casillas, por mucho que quiera el luso, no será su marioneta. Al menos, espero que no fácilmente ni durante mucho tiempo.

Porque, seamos honestos. Ahondar en los lamentables acontecimientos del partido de vuelta de la Supercopa española es tan inútil como zafio. En aquel partido quedaron retratados muchos. Tanto jugadores como técnicos de ambos equipos dejaron claro quién está dispuesto a entrar en determinados juegos centrífugos de ansiedad, tensión y desvergüenza para lograr triunfos y gloria. El deplorable espectáculo al final de un partido deportivamente sobresaliente, la "huída protocolaria" del Madrid, la agresión de un técnico a otro y la posterior respuesta - teniendo en cuenta que se trata de representantes públicos del club que les paga -, la riada de acusaciones mutuas y excusas de ambos bandos… Eso no forma parte del deporte ni de lejos. Cualquier parecido con la práctica del fútbol es casi un milagro. No es un buen ejemplo para nadie.

Casillas junto a Puyol y Piqué en el último mundialPor eso me asusté un poco cuando escuché el discurso de Iker Casillas tras el pitido final del encuentro, discurriendo dócil por los raíles del "mourinhismo" más recalcitrante. Según un estupendo artículo de Diego Torres en El País, Iker tuvo que alinearse casi a la fuerza, de manera pública e inequívoca con el entrenador y sus planteamientos conspiranoicos y desquiciados hace meses. Desoyendo los consejos de su propia inclinación natural, coherente con una intachable trayectoria personal y profesional, Casillas obedeció, según fuentes madridistas citadas por Torres, tras una petición expresa del presidente Florentino Pérez en este sentido. Esta conversión repentina en pro de la causa de Mou nos chirrió a muchos la temporada pasada, tanto en el caso del guardameta como en el de otra de las enseñas del nuevo Madrid, Xavi Alonso, también estandarte de la roja y destacado por su honestidad y bonhomía, en el terreno de juego y fuera de él.

Admiro a Casillas, tanto por sus espléndidas cualidades deportivas como por su comportamiento en el gran circo del fútbol, sin estridencias, hablando sin ambages y siendo siempre un caballero. Cuando Iker hace una de esas paradas imposibles, que le han hecho digno merecedor del apodo de "El Santo", hasta los culés más convencidos - al menos ocurre así en mi caso - no podemos más que exclamar "Pero qué bueno es", en lugar de insultarle por su acierto o de desearle las peores desgracias. Este respeto no se compra, no se obtiene de la noche al día. Iker ha sido siempre el yerno que toda madre desea tener, ha sido (y estoy convencido de que es) un tío que se viste por los pies, un deportista sobresaliente con un corazón que no le cabe en el pecho. Por eso me cuesta tanto verlo bailando al son de los sedales invisibles articulados por José Mourinho y consentidos por el Sr. Pérez.

Y esa admiración comenzó a recuperarse - que estaba algo agrietada - tras conocer el gesto del capitán, quien, según los compañeros de Onda Cero, llamó a Xavi Hernández y Carles Pujol tras el agrio enfrentamiento supercopero. Al parecer, para tratar de limar asperezas entre amigos y para reconocer que se había equivocado con unas declaraciones algo desafortunadas. Me resisto a pensar que el Iker que hemos visto recientemente es el auténtico. Quizás él mismo tampoco se encuentre cómodo en ese rol y haya preferido recuperar la senda de la credibilidad personal y la honestidad para con unos amigos con los que se ha hecho grande. Aún más de lo que ya es. Se puede estar más o menos en desacuerdo con el resultado de un encuentro, con una actuación arbitral o con un comportamiento de un rival. Pero no se puede ir en contra de lo que uno es, de una convicción personal y unos valores. Es imposible engañar a todo el mundo todo el tiempo. Siempre y cuando esta historia de la llamada sea tal y como nos la han contado, que ya saben cómo somos los periodistas.

Echando la vista atrás, a la impecable carrera de Casillas en lo que atañe a estos asuntos, me la creo. Casillas encarna como pocos el espíritu del Madrid histórico, el que levanta murmullos de admiración y atávico respeto, por su juego y por todo lo que no lo es. Si esta llamada es el primero de muchos gestos - en ambas direcciones, ojo - para restituir cierto equilibrio y sentido común en el pozo inmundo en el que estamos convirtiendo los clásicos de nuestro fútbol, bienvenido sea. Ahora bien, si esta "finta al mourinhismo" dada por Iker no es anecdótica sino una declaración de intenciones de cara al futuro, cabe preguntarse qué reacción debemos esperar del entrenador portugués. La discordancia, aunque sea mínima, puede ser interpretada como hostilidad manifiesta. ¿Respetará Mou una boya de honestidad en su mar de mentiras y excusas? ¿Podrá un selecto grupo de jóvenes y brillantes deportistas recordarnos lo que es el juego limpio y los valores que hacen de este deporte lo que es? Tiempo al tiempo.

Imagen interior: El País / Alejandro Ruesga

Written by :
César Brito
 
El martirio del
Comentarios (2)Add Comment
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Esperemos
escrito por Luis Fernando Lorenzo Rubio, agosto 23, 2011
Supongo que algún movimiento se tendrá que realizar, aunque sea de una manera lenta y poco a poco. Espero, porque creo que sería lo último que hiciese el portugués, que no siente a Casillas en el banquillo, o le quite la capitanía si Iker continúa en su ser, el de persona noble y deportista, el de personal al fin y al cabo.
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Sintomático
escrito por Hank66, agosto 24, 2011
Sí, sintomático del nuevo rumbo que ha tomado el Real Madrid son las declaraciones de Iker Casillas. Lamentables y censurables, pero también desconcertantes para quienes conocemos más o menos su trayectoria y sus buenas maneras. Es indicativo de la férrea dictadura que soportan los jugadores del Real Madrid, embarcados a la fuerza en esta insensata y autodestructiva carrera hacia la nada de su entrenador, secundado por un presidente que ha demostrado que lo único que sabe hacer es invertir miles de millones en jugadores. De todas maneras, todo esto me parece bien. El objetivo de este año del Barça no será la Champions, ni la Liga, ni la Copa del Rey... en realidad los culés desearemos sacar a Mourinho de la Liga a base de buen fútbol, taparle la boca y que esta pesadilla hecha persona se marche a extender su ponzoña a otros lares. A mí este sujeto me recuerda a un personajillo que salía en un tebeo de Astérix, un especialista en sembrar la cizaña que, con algunas frases malévolas susurradas en los oídos adecuados, conseguía que todo el mundo acabase enfrentado. Solo es eso, un cizañero. Espero que Casillas reflexione y vea que con estas declaraciones pierde mucho más que gana. Como siempre, maestro Brito, genial artículo.

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