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Vuelve la Champions League para el Real Madrid. Vuelven los octavos de final para un equipo que el año pasado superó siete de mala suerte sin pasar esa primera eliminatoria de la máxima competición europea. Entrenadores, jugadores, oportunidades, y un largo etcétera, han pasado por el Bernabeú viendo cómo la Champions se tiraba una y otra vez en la primera ronda de cada edición.
Pero el año pasado vino la ‘revolución’: Mourinho (aunque en realidad ese calificativo de ‘revolución’, no es otra cosa que el acierto frente al desatino de los anteriores años. Tampoco podía ser tan difícil pasar de octavos). Y en este segundo año del entrenador portugués, la revolución sigue existiendo. Esta vez en forma de liderato liguero, con diez puntos sobre el Barcelona.
Una lucha de diez años, desde 2002, por ‘La Décima’. Un sufrimiento añadido en cada edición de la Champions, que se convierte, cada año más aún, si cabe, en la copa más deseada por los merengues. Una deseo obsesivo, acrecentado por los últimos años de un Barcelona pletórico, que llena de envidia al club de la capital de España. Porque siendo realistas, la Liga sabe a poco. Eso es así.
Por ello, el Real Madrid buscará el ansiado trofeo empezando desde abajo. Se enfrenta en octavos a un CSKA de Moscú poco frecuente en esta ronda, y lo hará este martes 21 de febrero, en un campo de césped artificial, y con unos cuantos grados por debajo del cero. Esa es la única razón para que los de ‘Mou’ sufran. La razón futbolística parece menos probable.
Todos los años, la afición madridista se hace esta pregunta (y si no, ya se encarga la prensa de hacerla una y otra vez): ¿Es éste el año de ‘La Décima’? Yo, la vuelvo a recordar. Y añado otra: ¿A la décima, va ‘La Décima’.
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